EN ESTA LECCIÓN
Tu niño interior no está roto. Solo está esperando que vuelvas a por él.
Muchos adultos se burlan de la idea del “niño interior”.
Creen que es cursi, inmaduro o que no va con ellos.
Pero no hay nada más adulto que atreverse a mirar hacia atrás sin miedo.
Porque no puedes entender tus reacciones de hoy sin mirar las heridas de ayer.
No puedes aprender a amar sin entender cómo aprendiste a defenderte.
Y no puedes crecer de verdad mientras sigas castigando a ese niño que solo quiso sobrevivir.
Este vídeo no va de psicología barata.
Va de recordar quién eras antes de que el miedo se sentara al volante.
-
Todos tenemos mecanismos de defensa.
No son defectos, son trucos que aprendimos para no sentir dolor.
Solo que lo que ayer te protegía, hoy te encierra.Negar, justificar, culpar, distraerte, hacerte el fuerte…
Cada uno de esos gestos fue, alguna vez, una forma de sobrevivir.Negar, por ejemplo, es decirte “yo controlo” cuando ya no controlas nada. Es mirar tu propio incendio y jurar que solo hay un poco de humo.
El problema es que sigues usando esas defensas incluso cuando ya no hay peligro. Y claro, te alejan justo de lo que más necesitas: sentir, conectar, sanar.
No te castigues por eso.
Solo míralo de frente y reconoce cuándo aparece.Porque el día que dejes de defenderte tanto, empezará tu verdadera recuperación.

