EN ESTA LECCIÓN
El día que el juez entró en tu vida
A veces no necesitas más fuerza de voluntad ni más castigo.
Necesitas entender qué te pasó por dentro.
Por qué te fuiste apagando, por qué dejaste de sentir, por qué un día el consumo se volvió tu única tregua.
Este vídeo no va de culpa, va de comprensión.
Y si te dejas llevar, quizá reconozcas algo muy tuyo en lo que vas a escuchar.
Te voy a contar un cuento. Pero no es un cuento cualquiera…
-
No hay cambio posible sin memoria.
No me refiero a acordarte de los hechos, sino a recordar con el cuerpo:
dónde se rompió algo, cuándo empezaste a fingir, en qué momento decidiste que sentir dolía demasiado.No busques culpables, busca el momento en que dejaste de confiar.
Ahí empezó la historia que ahora intentas entender.El consumo no apareció por arte de magia: fue la solución que encontraste para calmar una herida que nadie veía.
Y aunque hoy te cueste aceptarlo, esa herida también te salvó:
te obligó a buscar ayuda, a detenerte, a mirar hacia dentro.Mira tu vida sin anestesia, pero con ternura.
No como un juez que dicta sentencia, sino como alguien que por fin comprende.
Entender tu historia no es revolcarte en ella. Es reconocer lo que te pasó para poder decidir lo que viene.
Y ahora haz algo que nunca hiciste:
No huyas de tu pasado, abrázalo.
Siéntate un rato contigo, sin pantallas, sin ruido, sin máscaras.
Hazlo hoy, aunque duela un poco.
Porque ese dolor no viene a castigarte
Viene a devolverte a casa.

