EN ESTA LECCIÓN
La conversación más importante de tu vida
Antes de hablar de recaídas, tenemos que hablar de algo mucho más profundo: la conversación que tienes contigo mismo.
Esa que no oye nadie. Esa donde te convences, te mientes, te justificas o te salvas.
En MMS creemos que ahí, en ese diálogo silencioso, es donde se decide todo: si bebes o no bebes, si caes o te levantas, si huyes o das la cara.
Este video no va sobre “evitar la recaída”.
Va sobre entenderla, respetarla y sobre todo, aprender a escuchar lo que quiere decirte.
Míralo con calma. Y si algo te remueve, compártelo en tu grupo.
Porque lo que se calla, se pudre.
Y lo que se dice, empieza a curarse.
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A veces creemos que una enfermedad, una recaída o un síntoma solo traen dolor.
Pero muchas veces, sin darnos cuenta, también nos dan algo que necesitamos.
Eso es lo que en psicología se llama un beneficio secundario.
No significa que estés fingiendo. Ni que quieras estar mal. Significa que, de alguna forma, la mente ha encontrado una ventaja en el malestar.
La depresión, por ejemplo, puede darte permiso para parar cuando no te atreves a decir “no puedo más”.
La ansiedad puede darte una excusa para evitar situaciones que te aterran.
Y una recaída puede ofrecerte una vía de escape temporal de emociones que todavía no sabes manejar.El problema es que ese alivio es falso y corto. Porque detrás del beneficio siempre hay una necesidad real no resuelta: descanso, atención, cariño, reconocimiento, control.
El trabajo no es culparte por tener ese beneficio. El trabajo es descubrir qué necesidad estás cubriendo con el síntoma, y aprender a cubrirla de otra manera.
Cuando lo haces, el síntoma deja de tener sentido.
Y entonces sí: puedes soltarlo sin miedo a quedarte vacío.

